• Piden juicio y castigo al recordar la muerte de sus compañeros

20 años es mucho: autoridades tienen que rendir cuentas por muerte de ecologistas en 1994

 

Veinte años después del fatídico incendio que acabó con la vida de tres ambientalistas, el 7 de diciembre de 1994, las autoridades siguen sin dar una explicación oficial de qué fue lo que ocurrió esa noche en la casa de habitación que ardió en llamas, ni del crimen de otro ecologista siete meses después en San José. Los cuatro jóvenes eran miembros de la Asociación Ecologista Costarricense (AECO).

María del Mar Cordero, Oscar Falla y Jaime Bustamante mueren en un incendio (Dic. 1994) cuyas causas no han sido aclaradas, David Madariaga fue encontrado sin vida en Barrio Luján (Jul, 05).

“Que 20 años es mucho” es el lema con que organizaciones ambientalistas inician otro año de reclamos para exigir a las autoridades que, con nuevas y contundentes acciones, expliquen lo ocurrido la noche del 7 de diciembre de 1994 en Guadalupe, cuando murieron quemados al incendiarse su casa de habitación tres jóvenes ambientalistas y el crimen de otro activistas ocurrido siete meses después (14, julio, 1995) en San José, los cuatro eran miembros de la Asociación Ecologista Costarricense (AECO).

La noche del 7 de diciembre de 1994, murieron calcinados mientras dormían al incendiarse su casa de habitación Oscar Fallas y María del Mar Cordero y Jaime Bustamante quien estaba de visita. Siete meses y siete días después, el 14 de julio de 1995, a David Madariaga lo encontraron muerto en el parque Los Mangos de Barrio Luján.

Fallas, Cordero, Bustamante y Madariaga lideraron una dura lucha contra la empresa extranjera Ston Forestal que pretendía instalar una planta de celulosa para producir papel y cartones en Golfito, una industria altamente contaminante que afectaría áreas protegidas del Parque Nacional Corcovado por la acción de agroquímicos y las aguas del Golfo Dulce, por la producción de celulosa que utiliza potentes químicos en altas concentraciones.

Un proyecto de similares características ha enfrentado por años, en un reclamo ante la justicia ambiental y tribunales internacionales como la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), a las ciudades de Gualeguaychú, Argentina, que no acepta “la presencia de la empresa ilegal y contaminante Botnia-UPM en la cuenca del río Uruguay”, ubicada en el pueblo uruguayo de Fray Bentos. Este conflicto mantiene cerrado desde hace años el puente internacional General San Martín, vía que comunica a estos dos países.

En estos 20 años las autoridades no han dado explicaciones contundentes sobre lo ocurrido el 7 de diciembre, por qué se incendia la casa y mueren calcinados los tres jóvenes y tampoco dieron la explicación oficial de lo ocurrido con Madariaga, asesinado y abandonado en un parque en Barrio Luján.

Juicio y castigo a los autores de crímenes de ambientalistas

La organización Coecoceiba – Amigos de la Tierra Costa Rica, que surgió cuando quedó disuelta AECO, pide justicia en el documento “que 20 años es mucho, desde la muerte sin esclarecer de Oscar, María, Jaime y David”, que reproducimos en su totalidad:

“El 7 de diciembre de 1994, murieron debido a un incendio en su casa de habitación, Oscar Fallas y María del Mar Cordero. Sufrió la misma suerte Jaime Bustamante quien estaba de visita esa noche. Siete meses y siete días después, el 14 de julio de 1995, David Maradiaga apareció muerto en el parque Los Mangos en Barrio Luján. Todos eran integrantes de la Asociación Ecologista Costarricense (AECO) desde donde dieron luchas de gran importancia para el país.

En ese momento, hace 20 años, las comunidades de la Península de Osa en conjunto con la AECO ganaron la campaña contra la Ston Forestal salvando así no solo uno de los lugares más bellos de este país sino también, dejando un legado de enorme importancia que podríamos resumir en dos aspectos: se sientan las bases para que el ecologismo se empiece a percibir como un actor social que realiza un trabajo político junto a comunidades afectadas y deja un legado que seguimos percibiendo hoy en cómo hacer ese trabajo desde y junto a las comunidades.

20 años después, los conflictos ambientales han aumentado gracias sobre todo a la acción de un Estado promotor de políticas neoliberales.

Vemos que ha habido un deterioro ambiental, que los gobiernos que desde ese momento hemos tenido en el país han profundizado las desigualdades, favorecido al sector privado y sacrificado al ambiente a través por ejemplo, de tratados de libre comercio.

No es que sean sordos frente a las innumerables denuncias y luchas ecologistas que hemos visto a lo largo de estos 20 años. Es que han decidido no escuchar.

En aquel momento hace 20 años, la población del país apenas empezaba a ver lo ambiental como algo de importancia. Hoy en día, este tema es de los que más opinión genera y es de los aspectos en los que la sociedad como un todo dice generarle mayor simpatía. Si bien esto no implica que las relaciones de poder que provocan la degradación ambiental van a cambiar pronto, sí constituye un avance en el sentido en que en varias oportunidades, la lucha ambiental adquiere una dimensión política inmensa como sucedió con la minería.

Hace 20 años teníamos a María, a Oscar, a Jaime y a David. Y era muy lindo saberles y sentirles cerca, trabajar con ellos y con ella, salir de gira, salir de noche, disfrutar la vida. Saber que se trabajaba no para salir en la foto o ganar premios o más financiamiento, sino porque había que hacerlo porque el compromiso era con las comunidades para construir un movimiento ecologista que ayudara a tener un país mejor.

Hoy 20 años después nos siguen haciendo mucha falta y el dolor sigue siendo infinito. Nunca podremos olvidar que todavía hoy, no sabemos con certeza por qué se dio ese incendio, qué pasó con David. Nunca vamos a olvidar que el compromiso está vivo y es hasta más lindo. No olvidamos que hay muchas comunidades, organizaciones locales y nacionales, que trabajan día a día para seguir construyendo un país mejor.

20 años después seguimos recordando que en este oficio del ecologismo, se es parte de un colectivo. Que hay que soñar mucho mucho pero empujar todavía más para que las cosas cambien. En estos 20 años hemos disfrutado mucho Oscar, María, Jaime y David nos hacen mucha falta y con todo y todo, hemos tratado de hacer las cosas lo mejor posible.

Porque no olvidamos, éste 7 de diciembre les decimos nuevamente presente que esto sigue y lo seguimos disfrutando!”