La advertencia sobre los riesgos que acarrearían el uso y la producción de etanol,  ECO95, para el país la hicieron la Federación Costarricense para la Conservación de la Naturaleza (FECON), CoecoCeiba Amigos de la Tierra, Asociación Ambiental Sula y el Bloque Verde.

La Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) que planeaba introducir el nuevo combustible a finales de mayo, anunció el martes la suspensión del proyecto a efecto de propiciar una discusión más amplia sobre aspectos técnicos y ambientales. Sin embargo, la iniciativa sería retomada dentro de un año.

En un pronunciamiento que reproducimos, las organizaciones ambientalistas apuntaron las razones por las que rechazan el uso de etanol en el país.

“El gobierno de Carlos Alvarado promueve el uso de agro-combustibles como una alternativa al consumo de derivados del petróleo; pero la experiencia global y la evidencia científica demuestran que está muy lejos de ser una opción ambientalmente aceptable y, por el contrario, acarrea problemas adicionales en el plano ambiental y de salud pública.

Los monocultivos son el origen de estos carburantes de origen vegetal. El etanol, en especial, se produce en mayor escala por medio de caña de azúcar o la remolacha azucarera. En el trópico las condiciones agro ecosistémicas permiten producir caña, que ya es un problema socioambiental en Costa Rica por el abuso de agrotóxicos, las quemas en la zafra, el desperdicio de agua que provocan. Es un monocultivo señalado por su responsabilidad sobre enfermedades laborales como la Enfermedad de Insuficiencia Renal Crónica. Además, el cultivo de la caña es un negocio altamente concentrado en pocas manos, que tiene relaciones directas con el poder político en Costa Rica.

El agua y el etanol

El Gobierno de Costa Rica plantea comprar 360 mil barriles de etanol, poco más de 57 millones de litros, que serán mezclados con la gasolina. Lo que significa que tendrían que sembrarse unas 10 mil hectáreas de caña azucarera para abastecer ese 8% de etanol que se desea mezclar.

El agua puede ser uno de los temas más agudos en esta discusión. Según la Liga Agrícola Industrial de la Caña de azúcar (LAICA): “los productores de caña en Costa Rica aplican entre 2 y 6 riegos complementarios durante el ciclo del cultivo, lo que significa aplicar un volumen de agua de entre 1200 m3 y 3500m3”. (Laica, 2013) Esto significa un promedio de 2.350 metros cúbicos de agua, que equivalen a 2.350.000 litros anuales por hectárea. Tomando en cuenta que el rendimiento reportado de rendimiento es de 6000 litros de etanol por hectárea de caña (FAO, 2008), para producir un litro de etanol en Costa Rica se necesitan en promedio 400 litros de agua.

Investigadores señalan que este combustible mezclado con etanol es más propenso a fugas y se sublima de forma más agresiva que la gasolina pura. Preocupa sobremanera la posibilidad de que se contaminen fuentes de agua subterránea debido a que la “pluma de contaminación para el gas-etanol es 36% más amplia que la de la gasolina común (Ocampo, 2016).

Pero el problema no acaba ahí. Los efectos climáticos en términos de emisiones de efecto invernadero para los agro-combustibles tienen escenarios muy preocupantes.

Según la Organización Mundial Para la Alimentación y a Agricultura (FAO por sus siglas en inglés): “Las emisiones de gases de invernadero para algunas materias primas y sistemas de producción de agrocombustibles podrían ser mayores incluso que las de los combustibles fósiles. Fargione et al. (2008) estimaron que la conversión de selvas lluviosas, turberas, sabanas y pastizales para producir etanol y biodiésel en Brasil, Indonesia, Malasia o los Estados Unidos de América libera al menos 17 veces más dióxido de carbono que lo que estos biocombustibles ahorran anualmente al sustituir a los combustibles fósiles. Estos autores consideran que serán necesarios 48 años para compensar esta «deuda de carbono»” (FAO, 2008).

Efectos en la salud humana

Países latinoamericanos como Colombia y Brasil reportan afectaciones a la salud ambiental por el uso de etanol, sobre todo por dos factores: a) generación de sustancias cancerígenas en la combustión del etanol y b) Evapo-transpiración, que genera gases que deterioran la calidad del aire en ciudades con temperaturas promedio mayores a 16 grados Celsius (como la mayoría de las ciudades costarricenses) (García-Lozada, 2009).

La combustión de gasolina con etanol provoca presencia de acetaldehído y formaldehído, los cuales tienen consecuencias muy graves (Ocampo Duque, 2006). El acetaldehído presenta probables efectos carcinogénicos y es un agente irritante para las mucosas respiratorias y con reconocida toxicidad para las plantas. El formaldehído produce cáncer en animales y puede causar cáncer y enfermedades respiratorias y de la piel en humanos (Rivera, 2016).

Existen muchas dudas sobre el uso del etanol como combustible. La Facultad de Ingeniería de la Universidad Javeriana en Colombia resume algunas de estas dudas en siete aspectos:

1.  Las reducciones de gases de efecto invernadero son muy bajas (máximo 4%); 2.  Las emisiones de algunas sustancias cancerígenas se incrementan; 3. Las pérdidas evaporativas aumentarían y con ello los niveles de sustancias contaminantes; 4. Hay evidencia de que el potencial de producción de ozono troposférico puede incrementarse; 5. La contaminación de aguas subterráneas puede verse favorecida por fenómenos de cosolvencia y de reducción de las tensiones superficiales durante derrames accidentales o provocados; 6. El etanol requiere subsidios de los gobiernos en todo el mundo, lo cual lo hace costoso; 7. El etanol de fuentes agrícolas presenta un contenido energético neto bajo, por lo tanto el rendimiento de los automóviles que lo utilicen puede verse afectado, lo que generaría un aumento en el consumo; 8. A nivel regional esta tecnología no persigue la generación significativa de empleo. (Ocampo, 2016)

Por lo tanto, como organizaciones ecologistas podemos concluir que el etanol como combustible no es una alternativa ambientalmente viable ni socialmente justa.

Bibliografía:

Laica, 2013. Caracterización del riego en el cultivo caña de azúcar, De Costa Rica. https://www.laica.co.cr/

FAO, 2008. El Estado Mundial De La Agricultura y La Alimentación 2008, Biocombustibles: Perspectivas, Riesgos Y Oportunidades http://www.fao.org/tempref/

García-Lozada, Héctor (2009) Universidad Nacional de Colombia. “La dimensión salud: ¿ignorada en la Política de Alcohol Carburante (PAC) en Colombia?” https://revistas.javeriana.

Ocampo Duque, William Andrés. 2006. “¿Es la biogasolina una alternativa ambiental en Colombia?” Facultad de Ingeniería, Pontificia Universidad Javeriana, Colombia. http://www.scielo.org.co/pdf/

Rivera Gutiérrez,  Xaira Jimena, et al. (2016) “Los efectos carcinogénicos del acetaldehído”. Gaceta Mexicana de OncologíaVolume 15, Issue 4, July–August 2016, Pages 231-239 https://www.sciencedirect.com/