El Partido Acción Nacional (PAN, de derecha) no logró imponer uno de los temas “irreductibles” que había impulsado en las negociaciones para restarle poder: que el sindicato dejara los cinco asientos que ocupa en el Consejo de Administración de Petróleos Mexicanos (PEMEX). Un legislador panista asegura que su partido no ha cedido en el tema y que las negociaciones sobre esta materia siguen su curso en paralelo al debate comenzado esta mañana.

El borrador presentado por los senadores este sábado señala que el sindicato no perdería los cinco lugares que ocupa en el Consejo de Administración. En el texto se detalla que el PRD propuso reducir de 15 a 9 los lugares en dicho Consejo, y que el sindicato quedara fuera. La propuesta señala, sin embargo, que los consejeros de Pemex seguirán en sus cargos al momento de que la reforma entre en vigencia, que terminarán los periodos por los que fueron nombrados y que dicho consejeros podrán formar parte del Consejo de Administración de Pemex cuando ésta se convierta en una empresa productiva del Estado.

La petrolera estatal tiene 130.000 trabajadores afiliados al sindicato. Al mismo tiempo la compañía estatal posee un pasivo laboral de 1,8 billones de pesos (138.000 millones de dólares) que se distribuye entre compensaciones para los trabajadores y jubilaciones, según el director de Pemex, Emilio Lozoya. En noviembre pasado el directivo señaló que la compañía ha comenzado a mostrar dificultades para cubrir estas jubilaciones e incluso, en 2012, sugirió modificar la edad de retiro. Actualmente, los trabajadores pueden jubilarse a los 55 años hasta con el 100% de su sueldo. “La mayoría de nuestra plantilla es susceptible de jubilación en los próximos 10 años”, explicó Lozoya en una comparecencia en la Cámara de Diputados, el pasado noviembre. El artículo segundo transitorio que se discute en el Senado señala que “los derechos laborales de los trabajadores… se respetarán en todo momento”.

La petrolera estatal tiene 130.000 trabajadores afiliados al sindicato

La actual dirigencia del sindicato petrolero lleva al menos una década en el centro de la polémica. En 2003 su dirigente, Carlos Romero Deschamps, fue acusado de desviar unos 1.500 millones de pesos (116 millones de dólares) del sindicato a la campaña presidencial de Francisco Labastida, del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Romero Deschamps es hoy senador por ese partido e integrante de la comisión de Energía, encargada de dictaminar la reforma. En 15 meses como legislador Romero ha guardado silencio en torno a numerosas revelaciones ventiladas por medios nacionales. En mayo de este año el periódico Reforma publicó que uno de sus hijos compró dos residencias de lujo en Miami Beach por siete millones de dólares. Unos meses antes se había dado a conocer que el líder sindical, que gana unos 25.000 pesos mensuales (2.000 dólares) por su trabajo en el sindicato, había regalado un Ferrari de dos millones de dólares a su vástago. Romero Deschamps llegó a la dirigencia del sindicato en 1993. Uno de sus predecesores, Joaquín Hernández Galicia La Quina, fue enviado a prisión después de 28 años en el cargo.

Raúl Gracia, del PAN, asegura que su partido “seguirá luchando por tocar el tema” y reducir el poder que tiene el sindicato en Pemex. “No se puede hablar de una empresa pública productiva cuando más del 40% del consejo de administración le corresponde a un sindicato”, explica Gracia. Otro legislador panista cercano a las negociaciones asegura que el tema ha sido difícil de tratar en los acuerdos entre el PAN y el PRI. La medida, explica, está orientada a disminuir el enorme poder que el sindicato tiene en la dirección de la empresa. “Cuentan con suficiente poder para romper el quórum cuando se quiere discutir una medida que no les parece”, explica el senador que prefiere guardar el anonimato para no afectar las negociaciones. “Consideramos que a un sindicato le toca otro rol, el de la defensa de los trabajadores, no el de la administración de la empresa”, dice Gracia.

Los senadores del PAN se reunirán la noche de este domingo o la mañana del lunes “para analizar el proyecto que nos presenta el PRI”. Ahí, asegura un senador panista, deberán de llegar a acuerdos en tres temas que siguen en disputa: El sindicato petrolero, la creación de un Fondo soberano que manejará los recursos de la renta petrolera y la designación de miembros de los organismos que serán encargados de otorgar licencias a compañías privadas.

Las negociaciones seguirán en paralelo a la discusión en el Senado. Se prevé que las modificaciones constitucionales se puedan votar este martes. Antes de eso el PRI deberá escuchar al PAN. “Somos la llave de esta reforma”, dice un senador panista.