CINE
29 de octubre - 5 de nov. 2007
El color del paraíso
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"Una verdad incómoda"
Gabriel González-Vega
El documental poco a poco desenmascara la mentira institucionalizada de los grandes depredadores del mundo.
"DDT, Bhopal, Torrey Canyon, thalidomida, CFC, Seveso, Flixborough, Minimata, Exxon Valdez, Love Canal, Chernobyl. Éstas no son palabras que la gente ha escrito, sino acontecimientos que han ocurrido. Estos, y muchos hechos más, llamaron la atención pública por la negligencia o por la ignorancia de empresarios y gobernantes."
Tom Burke (Green Alliance)
Luego de ocho años como Vicepresidente de los Estados Unidos, Albert Gore compitió contra George Walker Bush Jr. en las elecciones de 1999, donde ganó el voto popular, mas perdió con el anacrónico sistema de representación estatal vigente. Peor aún, un escandaloso fraude con muchas facetas de corrupción y una Corte Suprema con mayoría pro Bush (incluido el acusado por acoso sexual Clarence Thomas), le impidió a su Partido Demócrata recuperar el Poder Ejecutivo.
Conviene recordar, asimismo, cómo los proyectos más populares y los valiosos planes ambientalistas del segundo mandato del presidente Bill Clinton fueron frenados en su momento por la "cacería de brujas" que emprendió la alianza entre la Nueva Derecha y algunos grupos fundamentalistas cristianos, muy fortalecidos a partir de la "Guerra Fría". Validos los neocons y sus aliados de un affaire erótico del Presidente Clinton con una becaria -que solo a su familia debía preocupar, pienso- (que esto pasó no en la civilizada Francia, con Francois Miterrand, sino en el "mainstream", una cultura USA ahíta de miedos, prejuicios e hipocresías, como muestra Michael Moore en "Masacre en Columbine" ("Bowling for Columbine"), 2002, ganadora del Óscar al Mejor Documental.
Incapaz de enfrentar el fraude como sí lo ha intentado J. L. López Obrador en México, y lo hace el movimiento del NO al TLC en costa Rica, Gore regresó a su pasión personal y a lo que más lo distingue como líder de avanzada: el calentamiento global por el efecto invernadero (las emisiones de CO2, producidas en gran medida por contaminantes humanos, impiden que escapen muchos rayos solares), que lleva al caos climático; por ejemplo, oleadas de calor, inundaciones, desbordes de ríos, tornados, como nunca antes... lo que ya estamos sufriendo (como se vio con las primeras lluvias del 2007 en Costa Rica).
Albert Gore lo enfoca no sólo como un tema científico (luego de que el segundo gobierno de George W. Bush Jr. rechazara una y otra vez las hipótesis académicas que no favorecían sus trazados neoimperiales y negocios globalizado, promoviendo una seudo ciencia deleznable y falaz) y como un tema político (ahora, también, que ese mismo gobierno niega, banaliza y agrava los problemas ambientales, obcecado por imponer los intereses y las dinámicas de las corporaciones que lo sustentan, como acabamos de comprobar en la última reunión del G8, pese a las conclusiones abrumadoras del "IV Informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático", este mismo año. Conclusiones que el distinguido economista Jeffrey D. Sachs resume "estos cambios pueden incluir crecientes niveles del mar, ciclones tropicales más fuertes, pérdida de la humedad del suelo debido a temperaturas más altas, precipitaciones más intensas e inundaciones, sequías más frecuentes, el deshielo de los glaciares y cambios en las temporadas de derretimiento de las nieves".
The Inconvenient Truth, un libro y más de mil conferencias, destacan un lustro de paciente labor educativa por parte de Al Gore. Esa encomiable tarea la atacan los testaferros de turno con el argumento ad hóminem de sus posibles aspiraciones políticas, por demás legítimas y oportunas, especialmente frente a la vigencia del neofascismo del Vicepresidente Dick Cheney y sus aliados ("halcones"), intereses que como virtual marioneta encabeza George W. Bush Jr; pretensiones que Al Gore, por demás, niega (la precandidata demócrata más reconocida hasta ahora es la ex primera dama Hillary Rotham Clinton, que actualmente aventaja en las encuestas al senador de Illinois, Barak H. Obama Jr., único afroamericano en ese cuerpo legislativo).
En la entrega de los Óscares esta obra ganó, fácilmente se dice, el premio al Mejor Documental, y Albert estuvo allí, junto al realizador Davis Guggenheim, y hasta se permitió bromear sobre su posible candidatura; ya en serio, exhortó a combatir el desastre global. Además, Melissa Etheridge ganó el Óscar a la Mejor Canción Original, con el hermoso tema "I Need To Wake Up" ("Necesito despertarme"). Ella, ganadora del Grammy por "Ain't heavy", lesbiana, oriunda de Kansas -estado que es parte del heartland conservador- le dedicó la estatuilla a su compañera allí presente; un indicio más de los cambios globales que a través del mundo desafían el patriarcado, las formas ancestrales de explotación del ser humano por el ser humano y la depredación de la naturaleza, que durante siglos se han impuesto como si fueran naturales.
Hace poco, también, Al Gore compartió el Premio Nóbel de la Paz con el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas y más recientemente el Premio Príncipe de Asturias que otorga España.
Gracias al empeño de un empresario con responsabilidad social, el amigo y colaborador Luis Carcheri, conocimos en Costa Rica el documental con el que Gore plantea su denuncia.
Fue dirigido por Guggenheim con la pericia de sus logros en la televisión como NYPD Blue, ER, Party of Five y Deadwood (HBO). La única copia disponible en 35 m.m. circuló de sala en sala de la empresa Circuito de Cines Magaly. Mediante el Precongreso de Humanidades del Centro de Estudios Generales / UNA 2007, "La diversidad como eje de la vida", que dirigí el año pasado, con el apoyo de la Rectoría y la Vicerrectoría Académica y otras instancias de la Universidad Nacional, brindamos dos jornadas de reflexión crítica en el Paseo de las Flores, a cargo de expertos de la UNA, para 400 personas, como preestreno de este audiovisual, que ahora se puede alquilar en las tiendas de vídeo. Asimismo, es de interés visionar el didáctico y sugestivo "El gran calentamiento", de Michael Taylor (presentado por Keanu Reeves y Alanis Morrisette), producido por Stoneheaven para Discovery Channel de Canadá, que APREFLOFAS presentó en el Outlet Mall.
El filme reproduce la conferencia, con los comentarios muy personales de Gore, donde destaca su interpretación sobre la grave convalecencia de su hijo luego de un accidente, y el fallecimiento de su hermana fumadora, víctima de cáncer; situaciones que él explica como detonadores de su campaña moral.
Una faceta llamativa es su uso adecuado del buen humor. Si bien se dirige a los sentimientos, lo hace de forma respetuosa y ecuánime. También, abunda en cuadros, cifras y fotografías, que ilustran y demuestran. Las imágenes tienen un valor estético propio, con el que se puede vincular el espectador capaz de admirar la belleza y el portento de la naturaleza, así como de ubicarse en la dimensión del universo, sin ceguera antropocéntrica. Su estilo es bastante convencional, quizá demasiado, mas limpio y eficaz. No cae en la tentación de ofrecer una obra de arte cuya riqueza expresiva pudiese nublar el mensaje puntual que desea transmitir. En esto discrepo de varios colegas nacionales que le reclamaron arabescos estéticos y profundidades conceptuales al filme, los que, a mi criterio, hubiesen debilitado su eficacia mediática. Muestra un auditorio de referencia para enganchar con el espectador, aunque casi no le otorga protagonismo.
Pese a que conocía bastante sobre el tema, hallé en esta obra un mensaje más coherente, y al igual que mi antiguo profesor de Derecho, Fernando Guier -que publicó su clamor en La Nación-, sentí la urgencia del asunto, como bien lo expusieron en la función previa a la que asistí, los representantes de la Fundación Geotrópica, de APREFLOFAS y de www.preservetheplanet.org , que por cierto se cuentan entre las organizaciones que realmente aportan a esta causa común en Costa Rica.
Conveniente es, además, mencionar cómo el filme, al final, sugiere pequeñas acciones personales, decisivas a escalas mayores.
Sí, pienso que se queda corto en cuanto a acusar a los responsables corporativos y políticos (especialmente de su país, los Estados Unidos, única potencia mundial en lo económico y militar) sobre cómo el egoísmo ramplón y la avaricia, en lo personal, y la sociedad de consumo, materialista e irresponsable, en lo social, están arrasando con la biodiversidad, y condenando el futuro de nuestra especie y de los millones de otras con que compartimos este pequeño planeta, que ya está sufriendo una nueva extinción masiva, la sexta, mas la primera producida directamente por uno de sus organismos vivientes, agrego.
Es necesario abrirse a comprender otros puntos de vista, como el Nuevo Paradigma. El teólogo brasileño Leonardo Boff, recién honrado por la Universidad de Costa Rica -y con quien recién compartimos en la UNA- subraya nuestros enraizamientos básicos: "el cósmico, el biológico, el histórico, el cultural y el personal". Este amable pensador propugna el desarrollo de una nueva espiritualidad, que "mire lejos hacia atrás y mire lejos hacia adelante" (ideario cercano al de otro teólogo brasileño, Paulo Freire, a quien estudié y admiré bajo la guía del filósofo e informático Claudio Gutiérrez, cuyo libro "Ensayos para un nuevo humanismo"], por cierto, merece atención prioritaria por su riqueza intelectual y oportuna relevancia). Asimismo, hace pocas semanas el ecólogo Stephen Harding visitó el país (invitado por el INBIO) para explicar la teoría Gaia (nombre de la Tierra en griego), propuesta por James Lovelock (quien fuera científico de la NASA).
Ellos afirman que "La Tierra y toda su materia viva constituyen un sistema autorregulado que busca un entorno óptimo para la vida... el cambio climático no es una bomba que va a explotar, sino una que ya explotó." Sentenció el prof. Harding: "Hay que actuar. La Tierra es un organismo vivo en estado terminal".
Pienso que hay que ver y volver a ver cuidadosamente este reconocido documental, meditarlo y compartirlo; y luego; actuar en consecuencia, cada uno en su doble espacio, personal y social. Con "el poder de uno": "El poder de hacer algo. Cualquier cosa"; para mejorar la calidad de vida de todas y de todos; y de todo, en el planeta Tierra, el único que tenemos y al que debemos aprender a amar.
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